Seguridad

Los drones españoles también quieren conquistar los cielos

Jesús Sánchez - Thales
Jesús Sánchez Bargos, CEO de Thales. MAURICIO SKRYCKY. EXPANSIÓN

Thales acelera la producción de drones en España. La compañía especializada en el sector de la Defensa ha entregado ya seis unidades de su ‘pájaro’ Fulmar al equipo de guardacostas de Malasia.

El espacio aéreo debe de ir acostumbrándose a convivir con una creciente población de pájaros tecnológicos, denominados UAV o aviones no tripulados. Si en España ya hay más de mil operadores de drones registrados, en todo el mundo esta cifra se multiplica por millares. Así, se ha abierto un nuevo nicho de negocio para fabricantes aeronáuticos y del sector de la Defensa que nadie va a dejar escapar.

Thales España, filial del gigante francés, está liderando dentro del grupo el desarrollo de modelos pequeños, cuya producción en serie arrancará en 2017 para hacer frente a la “sobredemanda actual”, asegura Jacobo Landeiro, director comercial de programas.

La compañía, que ha bautizado a su nave con el nombre de Fulmar y cuyo desarrollo se ha hecho íntegramente en España, ha vendido ya las seis primeras unidades al equipo de guardacostas de Malasia y prevé cerrar el ejercicio con la comercialización de otras cuatro.

A partir de 2017, prevé cuadruplicar la producción de dispositivos. Actualmente, explica Landeiro, el grupo tiene capacidad para hacer unas doce plataformas. Esto incluye el sistema de lanzamiento y aterrizaje en red así como la estación de control en tierra, cuyo valor total asciende a un millón de euros. Para acceder a un mayor ritmo en la fabricación, Thales está negociando con algunas compañías la externalización de la producción de algunos componentes, pero manteniendo el ensamblaje final internamente.

Fulmar tiene una autonomía de hasta diez horas de vuelo, alcanza una altura de 4.000 metros, y el gran hito es que puede aterrizar en embarcaciones en movimiento. Tiene un peso de hasta 20 kilogramos con carga y un rango de vídeo de entre 70 y 90 kilómetros, además de detección automática de blancos.

La multinacional cuenta con otras tecnologías que pueden operar de manera conjunta, como el sistema optrónico de vigilancia de largo alcance Gecko, del que la Guardia Civil cuenta con 12 a lo largo de la costa española, y el radar GO80.

Esta misma semana, Thales hizo varias demostraciones de su funcionamiento a distintos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, compañías privadas y ejércitos europeos en el centro del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (Inta) de El Arenosillo, en Huelva.

Landeiro señala que otros potenciales clientes para sus UAV se localizan en el norte de África y Sudamérica. En esta última zona, sobre todo, para uso civil. “Hemos incorporado a Fulmar todo nuestro know how militar, que es el máximo estándar, pero tiene múltiples aplicaciones. Estamos ofertando en Perú para un programa arqueológico que incluye sobrevolar el Machu Picchu, pero también se necesitan estos sistemas para detectar minas, narcotráfico o plantaciones de coca”.

Thales España facturó 300 millones el pasado ejercicio, frente a los 320 millones de 2014. Tiene 1.200 empleados y once centros de trabajo.

Fuente: Expansión

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