El último uso de los drones: hacer llover ácaros sobre los cultivos

Un estudiante de agricultura en la Universidad de Queensland, Australia, se las ha ingeniado para diseñar un sistema que esparce ácaros en los cultivos, directamente desde un dron, esto con la finalidad de combatir a otro tipo de ácaro que es mortal para las cosechas.

Los cultivos de maíz son constantemente atacados por un tipo de ácaro conocido como “la araña roja” en el mundo de la agricultura. Este se dedica a consumir la savia de las hojas y termina destruyendo partes considerables de la cosecha de maíz en un sembradío si el agricultor no logra evitarlo, y una de las técnicas más efectivas para este proceso es enfrentar a la araña roja a su peor enemigo: otro tipo de ácaro.

El último uso de los drones: hacer llover ácaros sobre los cultivos

El ácaro Californicus se alimenta de otro tipo de ácaros, incluyendo la araña roja, y por ello los agricultores los esparcen por sus cosechas para tratar de controlar la población del ácaro “maligno”. El problema es que es este es un trabajo bastante difícil de hacer a pie, por lo que parte de la cosecha siempre se termina perdiendo.

Ahí entra el invento de Michael Godfrey, el estudiante de Queensland, que ha diseñado un sistema basado en un dron que esparce desde el aire los pequeños ácaros “benignos”. Su idea es brillante y podría convertirse en otro sistema que forme parte de la agricultura moderna, ahorrándoles tiempo y dinero a los agricultores.

Sencillamente, desde el aire los ácaros Californicus se pueden esparcir de una forma más rápida y precisa, abarcando mucho más terreno en el menor tiempo posible. El sistema de Godfrey cuenta con un envase muy liviano de plástico corrugado y un dispensador que, al mejor estilo de un avión de riego, irá “regando” estos ácaros canibales en el cultivo, para que hagan un festín de los otros ácaros y salven el cultivo.

Por ahora, los drones son utilizados para monitorizar sembradíos, regarlos y hasta esparcir tratamientos sobre cultivos. Godfrey asegura que su sistema aún no ha sido perfeccionado, pero sin duda que tiene el potencial para formar parte de la agricultura del futuro.